Cómo evitar accidentes en la pesca deportiva

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CÓMO EVITAR ACCIDENTES

 

 PESCA DEPORTIVA

 

La práctica de la pesca, de igual modo que ocurre con el resto de las actividades deportivas, conlleva una serie de riesgos.
 

 

El mundo de la pesca también puede acarrear lesiones y accidentes para los pescadores deportivos si no se tienen una serie de precauciones.

 Para muchas personas, la práctica de la pesca deportiva no pasa de ser un mero entretenimiento tranquilo, exento de emociones fuertes más allá de las proporcionadas por la lucha contra un pez.

 Esto en parte es así, pero hablar de la pesca deportiva en sí sería bastante complicado debido a las diferentes modalidades, escenarios e incluso, porque no decirlo, de las diferentes intensidades por parte de los pescadores.

 La pesca tiene sus factores de riesgo, en muchos casos por negligencia nuestra y que algunos pescadores conocen por haber padecido en carne propia.

 

 Anzuelos: cuanto más pequeño sea el anzuelo mayor deberá ser cuidado que hay que tener al manejarlos. Los momentos más peligrosos son el lanzado de los señuelos artificiales y el desanzuelado del pez. 

 En ambos casos corremos el riesgo de clavar o clavarnos los anzuelos del señuelo.

 Siempre debemos tener precaución, antes de lanzar, de que no hay posibilidad de enganchar a se encuentra junto a nosotros, sobre todo cuando estamos en embarcaciones o botes pequeños.

 Algo tan sencillo como desanzuelar una captura, puede suponer un grave accidente si no tenemos en cuenta las respectivas precauciones. El momento más crucial es aquel en el que procedemos a quitar con nuestras manos los anzuelos enganchados en la boca del pez. Aunque creamos que el pez se encuentra cansado a la menor oportunidad que tenga intentará soltarse, y eso ocurre cuando el señuelo artificial se encuentra próximo, el riesgo de quedar prendido es grande. Por eso es mejor utilizar alguna pinza de las que se venden para tal fin.

 Otro de los accidentes más comunes tiene que ver con los ojos. Muchos pescadores consideran innecesario el uso de gafas de sol o polarizadas. En realidad, este complemento, para muchos estético, cumple con una misión muy importante, pues mientras cubre la agresión de los rayos ultravioleta, también sirve de protección ante cualquier impacto que se pueda producir contra los ojos como ramas de árboles o incluso un señuelo disparado hacia la cara del deportista.

 

 Caídas: De estos accidentes no estamos libres, ni siquiera los que pescan desde bote. Pero lo cierto es que el pescador de orilla es el que se encuentra más expuesto a estos tipos de accidentes.

Este deporte tiene el privilegio de disfrutarlo en soledad, o con la familia o un grupo de amigos. Pero debemos ser conscientes que la madre naturaleza, donde se ubican la totalidad de nuestros ríos y embalses, tiene sus peligros.

  

 Agua: El agua no es nuestro medio natural pero llegamos en ocasiones a sentirnos identificados con él que lo tomamos como algo nuestro y ello nos impide en momentos valorar en cierta medida los posibles riesgos que conlleva practicar la pesca en una determinada masa de agua.

 Un embalse tiene los riesgos propios de una enorme masa de agua con desniveles bruscos, rocas, edificaciones, etc. En un embalse una simple brisa se puede convertir en un fuerte viento y poner en peligro a todos los que se encuentren en cualquier medio de navegación.

 

Un río no es menos peligroso, ya que puede tener variaciones muy rápidas en su nivel.

 

 Insolaciones: Otro riesgo muy común de la pesca es sufrir algún problema a causa del calor. Muchas veces y sobre todo pescando desde embarcaciones, estamos expuestos a los rigores del sol, desde por la mañana hasta entrada la tarde. Ello trae consigo el riesgo normal de padecer algún tipo de insolación, como producto de las horas que se pasan, en ocasiones, bajo un sol fuerte. Además de usar un buen bloqueador solar, ropa con protección UV, guantes, se debe de usar gorra y gafas polarizadas, aparte de protegernos de accidentes con anzuelos también sirven para evitar insolaciones y algo muy importante, no dañar nuestra vista por culpa del reflejo del agua.

 

“RESPETO POR LA NATURALEZA, NO MIEDO”

 

Después de leer este artículo, es posible que a más de uno se le hayan ido las ganas de ir de pesca. No es esta la intención, al contrario. De lo que se trata, es de conocer los peligros que pueden rondar una jornada de pesca para poder evitarlos y actuar.


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